Yo no sé muy bien por qué la Física no fue nunca de mi agrado, pero sé lo que sentí, la química que vi estando tú a mi lado.
Y si hay algo que aprendió el Adri que estudió en el instituto, es este cero absoluto que hoy existe entre tú y yo.
En Celsius es un alto valor negativo tan glacial que aniquila lo vivo, tan esquivo tu ardor se volvió.
Más fresquito que en la cima del mayor ochomil. En cambio, se estima que un día mi clima te puso febril.
Y, aunque sé que, a estas alturas, soy la mancha de tu harén, dadas las temperaturas, yo estuve en las maduras y en las duras también. ¡Muy duras!
Si soy sincero, no quiero que vuelvas a mí. Pero si soy sincero, es enero más o menos por aquí.
Pero si tengo que ser sincero absoluto, sin 0 absoluto un minuto me basta pa saber que ardo aún por ti.
De asumir la oposición cabeza y corazón como simple atajo, olvidamos que hay un ser
queriendo malmeter un poco más abajo.
Y si a fuerza conseguí domar el popurrí cuore y quijotera, confieso que no hay manera de domar al que hay ahí.
Me acusas de buscarte tan sólo por eso, pero cuando tú andabas travieso, más que un beso quisiste y te di.
“Tú en tu sitio y yo en el mío”, sentenciaba el señor dejándome un frío conjunto vacío, maldito el amor.
Y eres tan poquito astuto que, en tu inmensa vanidad, me imaginas diminuto vistiendo negro luto de aquí a la eternidad. ¡Prrrrrr!
Si soy sincero, no quiero que vuelvas a mí. Pero si soy sincero, es enero más o menos por aquí.
Pero si tengo que ser sincero absoluto, sin 0 absoluto un minuto me basta pa saber que ardo aún por ti. ¡Oye!
Si soy sincero, no quiero que vuelvas a mí. Pero si soy sincero, es enero más o menos por aquí.
Pero si tengo que ser sincero absoluto, sin 0 absoluto un minuto me basta pa saber…
Buah… La que te daba…
¡Diablo, chico!
Que ardo aún por ti. Que ardo aún por ti.