Hay un recuerdo que me mata, que me vuelve de hojalata y me roba el corazón.
Hay un mensaje a sangre fría que menguó mi valentía y no me deja ser león.
Yo, espantapájaros colgao, me quedé descerebrao de pensarte en el rincón.
Un ciclón se llevó la endeble casa tuya y mía que, al abrigo de tus besos a porfía, construyó mi anhelo. Se llevó mis botas color rubí.
Y se acaba el cuento. Mi tesón de hierro ya no aguanta un no. Se acabó, lo siento. Yo no soy tu perro, no soy tu Totó.
Se acabó juntar estos talones pa volver a ti. Se acabó ponerle espumillones a lo que sentí.
Se acabó verte otra vez dando la espalda porque en esta nieve no hay calor que lleve a Ciudad Esmeralda.
Una bruja buena al oír mi pena no sé a dónde fue.
Y una bruja mala se vistió de gala pa decirme que…
…la ilusión, la que, andando por tus sendas amarillas,
me costaba retener en las costillas resultó un camelo. No hubo nunca magia dentro de ti.
Y se acaba el cuento. Ahora sé quién eres, tu poder murió. Se acabó el intento porque no me quieres ni te quiero yo.
Se acabó ser huérfano de amores por tu posverdad. Se acabó abarrotar de flores tu inseguridad.
Se acabó tu galopar, maldito potro, porque ha sido duro, pero, te lo juro, ya mi mundo es otro.
Y yo, aunque sabía que no hay lugar como el hogar, quise buscar nuestra alegría somewhere over the rainbow.