Letra

El mundo aquél que un día pasó de sueño a triste eslogan ¿dónde está? Murió tu rebeldía. Si desde arriba nos ahogan, ¡qué más da!

Vendiste tu conciencia al mismo Diablo, tu juicio propio al mantra del poder. Tu mente ha transmutado en un establo de tanto rebuznar sin comprender.

Creíste en Nochebuena mensajes de bisutería sin valor. Pensaste en cuarentena que aquella crisis sacaría lo mejor.

Por más que sigas viendo a todas horas la muerte en máxima definición, te muestras optimista y hasta ignoras que el ser humano es carne de cañón.

Y me muestro escéptico como Pío Baroja. Soy un dardo aséptico, una causa coja.

Y me quedo impávido y aprieto los dientes. Soy un peso ingrávido, ávido de alicientes.

Tu estúpido egoísmo, herencia de ese dios llamado Capital, dejó más de lo mismo: la guerra, fruto de un mercado criminal.

Llovió sobre mojado tras el muro, hoy somos mercancía en un bazar. Perdida la esperanza en el futuro, no quedan ya ni ganas de luchar.

Y me vuelvo cínico como Maquiavelo. Soy un caso clínico sin fe ni consuelo.

Y me siento agónico y abdico del mundo. Soy un grito afónico, crónico y moribundo.

Yo veo sangre en las aceras por odio y por fronteras. El dinero como norma matando de otra forma.

Veo ególatras dementes que mueven contingentes. El sepelio del amor y la razón.

Y me muestro escéptico como Pío Baroja. Soy un dardo aséptico, una causa coja.

Y me quedo impávido y aprieto los dientes. Soy un peso ingrávido, ávido de alicientes.

Y me muestro escéptico. Y me quedo impávido. Y me vuelvo cínico. Y me siento agónico.

Y me noto abúlico. Y me torno trágico. Y me veo estúpido. Y me pongo histérico.

El mundo aquél que un día (un mundo ideal) pasó de sueño a triste eslogan ¿dónde está?