Me cansé de llevar este luto. El dolor que produjo tu herida aunque no debió ser ni un minuto siento que dura toda la vida.
Pero no voy a ser vengativo y, a pesar de tus gestos tan feos, aunque te pueda odiar con motivo, para ti mis mejores deseos.
Que encuentres otro idiota que te dé su tiempo por el tiempo que te sobre, pasión por tus caricias de alquiler, y amor por tu interés vacío y pobre.
Que aquél al que le des tu corazón te busque tras el baile de la orquesta. Que el miedo no se instale en tu colchón de ver que nunca llega esa respuesta.
Ay, ay, ay… Siempre deseándote bien, que te den tanto amor a manos llenas como tú me diste penas. Que te den, que te den, que te den.
Ojalá tu dolor tenga cura si después de ese beso soñado la perdiz que te vio darlo a oscuras nunca más canta por tu tejado.
Que el ardor en las noches de fiebre te haga oír de su voz tempestades y después tu ilusión no se quiebre al saber que eran medias verdades.
Que el tiempo te conceda madurez y puedas descubrir si un día erraste. Que sepas apreciar lo que una vez por miedo y por orgullo rechazaste.
Que tengas amistades de valor y amores hasta el día de tu muerte. Mas ten presente que este perdedor
te quiso como nadie va a quererte.
Ay, ay, ay… Siempre deseándote bien, que te den tanto amor a manos llenas como tú me diste penas. Que te den, que te den, que te den.
Ay, ay, ay… Siempre deseándote bien, que te den tanto amor a manos llenas como tú me diste penas. Que te den, que te den, que te den. Que te den, que te den, que te den. Que te den, que te den, que te den.